SERENA
Me despierto con un olor dulce flotando a mi lado, un aroma cálido que me saca del sueño como una caricia.
Siento besos suaves subiendo por mis piernas, rápidos, eléctricos, y mis manos se mueven por instinto, atrapando el rostro de Dante debajo de las sábanas. Abro los ojos justo a tiempo para verlo emerger, su pelo revuelto, sus ojos verdes brillando con esa intensidad que me desarma, y me besa, un roce lento que me roba el aliento. Giro la cabeza y veo una bandeja al lado de la cama: