Chiara se enfrentaba a su reflejo en el espejo, ajustando la última horquilla en su cabello. Su vestido, sencillo pero elegante, colgaba de su figura con precisión sin adornos innecesarios.
Mientras se miraba, recordaba sus propias palabras sobre el amor y la pareja.
"Las parejas no se encuentran, se crean, se van construyendo. Eso hicimos. Nos construimos, hasta formar lo que ahora somos."
Mariel, con un ramo de flores en la mano, interrumpió sus pensamientos. Las peonías estaban atadas con una cinta simple, sin pretensiones.
—Es hora—dijo, entregándole el ramo a Chiara. A pesar del brillo de las lágrimas que amenazaban con caer, Mariel fue firme—. Hoy, solo sonrisas. Hoy es todo sobre la felicidad.
Habían tenido su encuentro seis meses atrás, luego de un largo tiempo desde que Chiara abandonó San Francisco. Para su sorpresa, Mariel estaba más cerca de lo que ella se esperaba, pues ahora vivía en España. Tobías y ella se hacían casado hace un tiempo no muy lejano y para Chiara era in