Eres mía.
Rozó con sus manos su cuerpo, que ahora lucía aquel bonito vestido de Chanel, un diseño de estilo clásico de la casa de moda. Casi iba vestida en su totalidad por la marca. Su cabello enmarcaba un rostro ligeramente maquillado, con mejillas ruborizadas y ojos bien atentos, que en ese espejo de tres ángulos la delineaban con claridad, como si intentaran convencerla de que sí, esa era su realidad.
Y no tenía nada que ver con las marcas, el lujo o las joyas que ahora lucía, de las cuales podía est