Sin Apellido.
El primer día de Caelan en Quinn Design no tuvo nada de simbólico.
No hubo miradas largas ni silencios cargados frente a todo el equipo, no hubo presentaciones innecesarias ni explicaciones que intentaran justificar su presencia. Para la empresa, él no era un Vance. No era un heredero, no era una figura intocable.
Era un nuevo integrante del equipo técnico y así debía ser. Yo misma me aseguré de que fuera así.
No anuncié su llegada más allá de lo estrictamente necesario.
Recursos humanos lo int