El Niño que Sobrevivió.
Las noches volvieron a tener peso.
No era algo constante, ni lo suficientemente visible como para alarmar a cualquiera que mirara desde afuera. Durante el día, Noah parecía un niño como cualquier otro: activo, curioso, con esa forma particular de observar el mundo como si todo todavía tuviera algo nuevo que ofrecerle.
Pero la noche era distinta, siempre lo era.
Al principio pensé que eran episodios aislados. Un mal sueño, un recuerdo confuso, algo que el tiempo terminaría acomodando por sí solo