Hermanas.
Nora no me llamó, eso ya era una forma de confrontación.
Cuando mi hermana quiere respuestas, no deja mensajes ambiguos ni pide encuentros “cuando tengas tiempo”.
Nora aparece, o te hace aparecer.
Y esa tarde, cuando golpearon la puerta de mi departamento con tres golpes secos, sin ritmo ni cortesía, supe que no venía a acompañarme en silencio.
Abrí y ahí estaba.
Sin abrigo, a pesar del frío.
El pelo recogido de cualquier manera. Los ojos oscuros, cansados, con esa mezcla de preocupación y enoj