En el Ojo del Huracán.
No dormí, o dormí en fragmentos, como si cada vez que cerrara los ojos la nota sobre la mesa respirara conmigo.
“No olvidamos.”
Esa frase se quedó adherida a mi piel como un veneno lento. Y la fotografía, esa imagen tomada desde arriba, capturando a Noah y a mí caminando por la vereda mientras un dron nos seguía, me ardía detrás de los párpados cada vez que intentaba descansar.
Pero eso no era lo que más me inquietaba.
Era la forma en que Caelan miró a Dorian la noche anterior; no fue simple de