Capítulo 54. Lo que arde y lo que acecha.
POV: Irina
Desperté con la sensación de que la casa respiraba distinto. El lado de la cama de Gaspar estaba frío y deshecho, señal de que había pasado un tiempo considerable desde que se levantó; el reloj marcaba una hora temprana, poco después del amanecer.
Cuando toqué mi vientre —dos vidas diminutas y tercas latiendo— comprendí que el mundo ya no podía ser el mismo, y que el hombre que amaba era capaz de incendiarlo todo por protegerlo.
Me puse una bata de seda fría y salí al balcón. Florenc