BYRON HARRINGTON
—Para alguien como yo… una arpía venenosa e interesada sonaba más lógico que una mujer tan noble que es capaz de sacrificar su cuerpo por su madre —agregué entornando los ojos, buscando en los suyos comprensión—. Eres una buena mujer, Amber, tienes un buen corazón. Los hombres como yo no nos merecemos una buena mujer, no después de todo el daño que hemos causado y estamos dispuestos a causar.
»Una mujer buena como tú, sufre demasiado en las manos de un hombre como yo. Y creí q