JAZMÍN HERRERA
—¿Cómo? —pregunté sorprendida.
—Se fue incluso antes que Steve —agregó mientras yo salía de la cocina corriendo y me asomaba al jardín. Frente al pórtico ya no se encontraba Christine.
—¿A dónde fue? —pregunté en un susurro—. ¡Ese tonto! ¿Qué no ve que es muy peligroso que nos separemos? En estos momentos debemos de estar unidos, avisar a dónde vamos y no salir solos.
Me arranqué el delantal y salí directo hacia mi motocicleta mientras Elvira gritaba mi nombre a mis espaldas, que