JAZMÍN HERRERA
—¿No se supone que es ilegal involucrar a menores de edad en apuestas? —pregunté abrazando las toallas contra mi pecho, se sentían calientes en contraste con mi piel fría.
—¡Claro que lo es! No puedes meter a niños al casino —contestó con una sonrisa que se esforzaba por esconder su frustración—. Mi papá lo sabía, pero el dinero era más importante para él.
Caminó hacia la puerta del baño y se detuvo en el umbral.
—Descubrieron lo que estaba haciendo, descubrieron que usaba a Am