El sol de la mañana se filtraba por las persianas, pintando rayas doradas en el suelo de la habitación. Bianca se desperezó con una sonrisa, el pensamiento de la exposición de arte inundando sus sentidos. Hacía mucho que no se permitía un lujo como ese, una inmersión en la belleza y la inspiración. La compañía de Lorena, además, hacía la perspectiva aún más atractiva; su entusiasmo era contagioso, y Bianca se sentía genuinamente agradecida por su constante apoyo.
Se levantó de la cama, dirigién