Tatiana se levantó abruptamente de la mesa, el sonido de su silla al ser arrastrada resonando en el elegante restaurante.
—Lo siento, necesito ir al baño —avisó, su voz tensa, antes de alejarse con una rapidez que delataba su irritación.
Eric la observó partir, captando su malestar, pero, para su vergüenza, no le prestó mayor atención. Se quedó solo en la mesa, una punzada de frustración recorriéndolo. No albergaba ningún tipo de sentimientos ni intenciones amorosas hacia ella, pero lamentabl