Bianca despertó, pero las palabras de Tatiana seguían grabadas en su cabeza. Todavía podía sentir la rabia y la malicia en su voz. Se sintió abrumada por la preocupación, pero no podía dejarse someter por el miedo. Después de todo, tenía que proteger a sus pequeños y mostrarse fuerte. Mientras se levantaba de la cama, la incertidumbre la atormentaba. Por un lado, sentía que no podía contarle a Eric lo sucedido; por el otro, sabía que debía involucrarlo. Se trataba de sus hijos y de su exmujer.