Algunos días después, Lorena se despidió. Había pasado unos días maravillosos en la ciudad, llevando a los niños a pasear y compartiendo con ellos. Esa misma mañana, Bianca recibió una llamada inesperada de Eric. Contestó, con el corazón latiendo con fuerza.
—¿Qué pasa, Eric? —quiso saber, con voz cautelosa.
—Bianca, estaba pensando en invitarte a salir… yo... —comenzó a decir.
—¿Crees que aceptaré una salida contigo? ¡Por supuesto que no! Pensé que ya había dejado las cosas claras entre tú