Bianca llegó a su casa agotada del trabajo, pero satisfecha. Había logrado adelantar muchas cosas y, además, tenía tiempo para salir con los niños, tal como les había prometido. Los niños, al verla, se emocionaron.
—¡Mamá! —exclamó Olivia, corriendo a abrazarla.
—¡Mami, ya estás aquí! —soltó Henry, su rostro iluminado por una sonrisa—. ¡Estoy muy contento de verte!
—Yo también estoy contenta y emocionada de ver a mis niños —respondió ella, dándoles un beso a cada uno—. Por cierto, ¿están lis