Luego de varios exámenes y algunas revisiones médicas, Ania esperaba en la camilla de una habitación, cuando Liam entró, todavía con la chaqueta llena de la sangre, secándose en su brazo.
— Liam… — Suspiró Ania preocupada, al verlo entrar todavía en la misma condición.
— El doctor me acaba de decir… Que todo está bien… — Comentó Liam pausadamente, mientras iba entrando en la habitación. — Eso es un gran alivio… — Concluyó inspirando profundo.
— Te dije que estaba bien… — Contestó Ania con ca