Liam se había convertido en un hombre frío, grosero, arrogante y amargado.
— Liam… — Fue a intervenir Sebastián, notando que la discusión se estaba saliendo de control.
Sin embargo, antes de que su amigo pudiera decir algo más, Liam alzo su mano, haciendo un gesto para acallarlo, pero Ania fue la que habló, con todas sus fuerzas.
— Tiene razón, señor Carter, no sé lo que hago y por eso, no firmaré ese contrato. — Gruñó Ania, levantando su cartera y la carpeta que acababa de poner sobre la me