— Cuanta franqueza… — Comentó Sebastián levantando las cejas.
— Gracias, es mi mejor cualidad… — Ania lo miró fijamente, sería. — O quizás mi mayor defecto…
— Bueno, por suerte, señora Anderson, esto no le tomará mucho tiempo, el contrato ya está hecho a su nombre, con los mismos términos que se le dieron a la señora Gil, solo debe firmar y podrá volver pronto a su hogar y terminar el viaje… — Soltó Liam arrugando el entrecejo.
Había algo en esa mujer, algo que Liam intentaba encontrar.
Su