Vanessa
Despertar en plena madrugada para meterme bajo una ducha helada fue, sin duda, el peor castigo que he vivido en mi vida. Sentía que mi piel se desgarraba con cada gota de agua fría que caía sobre mí. Aún me cuesta entender de dónde saca tanta energía Dorian, si anoche apenas durmió un par de horas.
Después de secarme, me puse las licras nuevas que él mismo me había comprado, junto con unos guantes, una camiseta ligera y unos tenis cómodos. Apenas terminé de vestirme, él me tomó de la ma