Adara se dio cuenta de que podía establecer un vínculo con Stefano en su forma de lobo azul. Aunque le costó formar ese vínculo, ahora se sentía más segura.
Tan segura estaba que lo convenció de tomar sol después de su transformación.
—El aire te sentará bien.
Stefano evitaba salir de la torre después de la noche vivida, pero tuvo que reconocer que fue una buena idea.
Sentir el sol, la brisa, el campo le hizo bien y su joven y bella esposa le anunció.
—Voy a hacerte una tarta de cerezos.
Estaba contenta recolectando cerezos y le comentaba.
—Sé hacer la mejor tarta de cerezos.
Stefano estaba recostado debajo de un árbol y supervisaba que todo estuviese tranquilo.
—Haré una para tus padres y dos para ti.
Ella bajaba las cerezas con un palo y las recogía en un cesto y le decía.
—Pediré codornices para la cena, sé prepararlas también.
—No aprecio las cenas, destruyo todo en mi forma animal.
—Sé que te gustará mi comida.
Vio otro tipo de frutas y señaló.
—Iré por fresas, un jugo de fresas