Orestes le contaba a Eleazar sobre lo sucedido con Lotar.
—No me alegro, es mi gente —dijo él—, siento que se ha hecho justicia de una forma bizarra.
Orestes abordó el tema que le interesaba.
—Ahora tu hijo repudió a Adara y yo deseo tomarla como mujer para mí.
Eso sorprendió a Eleazar que preguntó.
—¿Eso es lo que quieres?
—Es hermosa, además he estado mucho tiempo solo.
Eleazar meditó en esa propuesta y le dijo a su amigo.
—Voy a pensar en ello.
Él sonrió y supo que conseguiría a la bella Adar