Cuando llegaron a Abrolia, sintió un viso de esperanza, solo quería abrazar a Stefano y llorar entre sus brazos.
Driana la recibió.
—Adara, volviste.
Orestes le dijo a la bella reina.
—Adara ha pasado momentos terribles.
—Quiero hablar con mi esposo.
—Stefano ha estado calmado, supongo que verte será para él muy bueno.
Ella avanzó decidida y fue a la torre en donde Stefano estaba en silencio mirando por el amplio ventanal.
—Esposo mío.
Él se dio la vuelta y la vio, era ella.
—Tengo que… Decirte