Capítulo 23 La bruja Thalía
Las cuevas que circundaban esos lugares eran muy profundas. Nadie sabía con certeza dónde estaba la bruja.

Se aventuró buscando alguna señal, pero el agua subía y tuvo que desistir.

Meditó en el sitio, si la bruja estaba viva, como suponía, no lo pondrían en donde el agua la ahogara.

Decidió ir más arriba y escaló con dificultad.

—Esto te costará, Adara de Lotar.

Llegó con dificultad a una cueva que olía horrible como a pescado podrido.

—Debe ser aquí.

Vio restos de peces y ratas, el suelo estaba húmedo y veía piedras de sal, mucha sal y escuchó un quejido inhumano.

—Huelo… huelo a un viejo… ¡Qué asco!

Estaba en el lugar correcto. Se acercó con cuidado, estaba en lo más profundo y estaba oscuro.

Encendió una antorcha que colgaba en el lugar, bancos de sal se apilaban y en medio de restos de peces, algas o animales.

—¿Quién se acerca? ¿Son ustedes malditos?

Cuando vio la luz protestó, su apariencia era muy ajada y su cabello caía al suelo de un tono opaco, alrededor veía huesos y restos
Veraida Antonia

Espero les guste.

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