Las cuevas que circundaban esos lugares eran muy profundas. Nadie sabía con certeza dónde estaba la bruja.
Se aventuró buscando alguna señal, pero el agua subía y tuvo que desistir.
Meditó en el sitio, si la bruja estaba viva, como suponía, no lo pondrían en donde el agua la ahogara.
Decidió ir más arriba y escaló con dificultad.
—Esto te costará, Adara de Lotar.
Llegó con dificultad a una cueva que olía horrible como a pescado podrido.
—Debe ser aquí.
Vio restos de peces y ratas, el suelo estab