Mundo ficciónIniciar sesiónDrew es un tipo muy inteligente, pero se ha enamorado como un idiota. Emily ha dejado el internado de mujeres tras cinco largos años de encierro y no es tan santa como les ha hecho creer a todos, de hecho, hará que Drew pruebe lo magnifico que puede resultar tener una aventura con la hija de su millonario jefe. {¡Perdí! Jugué con una diabla que es experta en esos juegos del amor}
Leer más6 años después–Leo, cariño, no vayas al agua sin antes avisarle a alguien, puede pasarte algo malo.Le advirtió su abuelo mientras metía el equipaje de mano de su ahora esposa Nicolleta Parissi, a la enorme casa de playa que alguna vez escondió a su hija y yerno de los planes crueles de Henry Hammil.–¡Abuelito! ¡Llévame a la playa!Pidió el pequeño, Leo Dunhee, quien a sus cinco años apenas era todo un bribón y rompecorazones en el jardín de niños. Quizá por los malos consejos que le daba Emily incentivándolo a conquistar a todas sus compañeras o por la belleza que había heredado de sus padres y
–¿Cómo sabías que el ex esposo de la señora Nicolleta iba a ir hasta allá con su nueva pareja? –Preguntó Drew, mirando a Emily.–Esa misma noche habían llevado tan solo una cama, un colchón y edredones al departamento vacío que Drew había adquirido para ambos. Todo estaba desocupado, salvo la habitación en la que estaban. Era la primera noche que pasarían juntos en el departamento por una idea loca y precipitada de Emily.–Pues… Tuve una plática previa con Nicolleta el día de ayer. Me llamó y tomamos un café en casa de papá mientras conversábamos de algunas cosas. Fui directa y le confesé que sabía sobre las tácticas que estaba usando para capturar a papá y no voy a negarlo
–¿Pasa algo malo? –Preguntó Liam mientras se acomodaba en el asiento frente a Nicolleta, la mujer había estado muy callada durante el camino.– Normalmente tienes un ánimo festivo envidiable, hoy pareces algo decaída.–No es nada. –Asintió con una sonrisa triste– Es solo que hay días malos nada más.Al parecer algo en aquella tenue expresión despertó un sentimiento protector en el patriarca de los Dunhee, aunque, podría confundirse con su personalidad afable de siempre.–Puedes confiar en mí, creo que tu ya conoces los malos secretos de mi familia e incluso estuviste en los peores momentos. Puedes considerarme un amigo cercano y contarme lo que sea que te esté sucedien
Dos semanas después Emily y Sofía volvían a rondar la empresa Dunhee y caminaban por todos los pasillos.La diferencia era que esta vez Sofía lucía una barriga de 3 meses de embarazo y Emily todavía usaba ropa ancha que cubriera su operación en la cintura.–Tengo que ir a ver a Lían, me pidió que almorzaramos juntos ¿Estarás bien?¡Claro que sí! Ni que fuera una mujer convaleciente –Respondió la morena tratando de aportar algo de chiste a la plática.–Ambas tomaron rumbos diferentes en el ascensor, cuando Emily bajó en uno de los pisos par y Sofía continuó la subida hasta el de Lían.
Último capítulo