— ¿Está bien? — Preguntó Máximo, apretando con fuerza la mano de su esposa.
— Felicidades, señor y señora Collins, tendrán un niño. — Anunció el médico, mientras movía la sonda sobre el vientre de Isabella, dejando ver la figura del pequeño bebé que se formaba, a través de una pantalla.
Isabella se llevó la mano libre a los labios, los ojos se le llenaron de lágrimas, ella ya lo presentía, que sería un niño, pero ahora que lo había confirmado, el sentimiento de dicha era mayor.
— Gracias… — Mur