Manteniéndose en silencio, Máximo vio a su esposa, soltarle la mano y dirigirse al closet de la habitación de sus padres.
Él solo la vio alejarse sin saber qué decirle o como animarla, como quitarle ese dolor y hacerla sentir mejor, parecía que había sido una mala idea dejarla volver tan pronto a ese lugar tan lleno de recuerdos.
La joven se acercó a un rincón, se agachó, esculco por un rato, con mucho cuidado entre algunas cajas llenas de polvo y de allí, sacó una pequeña cajita.
— ¿Qué es