— ¡Isaac! ¡Isaac! — Gritó Máximo lleno de frustración, pero el chofer ya había colgado.
Máximo intentó llamar nuevamente, sin embargo, no fue posible, pues el tono indicaba que el aparato había sido apagado.
— ¡M@ldicion! — Gruñó Máximo golpeando el volante. — Esos desgraciados Sinclair, me la van a pagar.
Murmuró Máximo pensando en lo que había escuchado y visto por la videollamada, con esa grabación sería más que suficiente para hundir a Héctor Sinclair por la muerte del padre de Isabella.