Máximo tuvo un mal presentimiento desde el mismo momento en que recibió esa llamada, ¿qué hacía Isabella y Margaret en la mansión Collins, reunidas con su padre? Eso no podía significar nada bueno.
Entró acelerado en el despacho, quedando todavía más confundido cuando vio a su esposa, muy tranquila, tomando el té en compañía de Margaret y su padre.
— Recibí el mensaje… — Comentó Máximo con la respiración algo agitada. — Isabella, señora Sinclair.
— Qué gusto verlo, señor Collins. — Margaret asi