En el oscuro palacio real de Kyllian, las cocineras vampiras susurraban entre ellas mientras preparaban el festín nocturno. En la cocina, impregnada por el aroma a sangre fresca, las sombras danzaban en las paredes, revelando sus secretos solo a aquellos con oídos agudos.
"¿Has oído hablar de la Reina Gema?", murmuró Morgana, una de las ancianas vampiras con cabellos plateados y ojos tan penetrantes como la luz de la luna llena.
"Dicen que ha emergido de las sombras de su depresión", respondió