Todo parecía tranquilo esa mañana, Gema peinaba su cabello con una tranquilidad nunca antes vista, y en ese momento tan solo eso importaba,concentrar sus esfuerzas en sentirse bien.
Su instinto la orientaba a algo más que a su propia supervivencia, su bebé debía nacer en las mejores condiciones y si de ella dependía la cuestión ,haría sus deberes al pie de la letra.
—Pequeño, te amo más que a mí vida misma...— susurro a su barriga abultada —... sé que volverás loco a tu padre...y no puedo negar