Mundo ficciónIniciar sesiónLa biblioteca real del Palacio Eirenthal no era un lugar para el descanso, sino un campo de batalla de secretos encuadernados. Con sus techos abovedados, columnas barrocas y vitrinas cerradas con llave que resguardaban volúmenes centenarios, el espacio parecía construido para imponer reverencia, pero también para silenciar. Allí, las palabras no solo se leían; se custodiaban.
Anya