El Salón del Parlamento de Argemiria resplandecía bajo la luz que se filtraba por los vitrales centenarios. Los escudos de armas de las familias nobles brillaban en las paredes de mármol, testigos silenciosos de siglos de intrigas y decisiones que habían moldeado el destino del reino. Elian, vestido con el uniforme ceremonial azul marino con insignias doradas que marcaban su rango como príncipe heredero, permanecía de pie frente a la asamblea de parlamentarios. Su postura era firme, su mirada c