Mundo ficciónIniciar sesiónLas paredes del Consejo Real estaban cubiertas de terciopelo carmesí, tapices antiguos y escudos heráldicos tallados a mano. Pero lo que dominaba la sala no era la historia ni la opulencia: era el silencio cargado, la amenaza latente, la tensión de hombres y mujeres que hablaban con gestos y decidían con la espalda recta.
Elian estaba en el centro.