Mundo ficciónIniciar sesiónEl salón de los vitrales ardía con reflejos dorados.
Era la primera gala nocturna de la temporada diplomática, organizada con aparente elegancia por el Ministerio de Cultura y legitimada por la firma invisible del Consejo Real. El pretexto era una subasta benéfica para restaurar monasterios antiguos, pero todos sabían que era mucho más: un teatro para la nobleza, una pasarel