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El Palacio Eirenthal dormía.

A esa hora, las luces ceremoniales ya estaban apagadas, y solo los corredores principales mantenían su tenue iluminación dorada para los rondines nocturnos de la guardia. Las cámaras de seguridad del ala oeste seguían patrones rotativos cada 18 minutos, con 7 minutos ciegos entre un barrido y otro. Leonor había calculado los tiempos. Anya solo te

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