La gigantesca mano de Kail envuelve la mía mientras me orienta por la planta baja de la gigantesca mansión donde nos encontramos.
Podría decirse que es una cabaña acogedoramente cálida, pero sus dimensiones y los espacios tan extensos de las diferentes áreas que hasta ahora he divisado por donde Kail me ha llevado, es algo más que una cabañita de montaña, posiblemente una poderosa mansión en la privacidad frondosa de este inmenso bosque que nos rodea.
Ese que ahora puedo ver desde otra posición