—NATALIA—
Como todo podía cambiar de un segundo al otro.
En un instante me encontraba disfrutando de la calma acogedora y familiar con mis hombres y nuestros hijos, para ahora no solo reconocer la presencia de más seres como ellos que parecen custodiar y proteger nuestra casa, sino la posible amenaza aún oculta entre la línea principal del bosque a nuestro frente.
No podía apartar mi vista completamente preocupada en el jardín, desde la protección resguardada de las gigantescas puertas de cri