Al día siguiente, ya se encontraban en la mansión Rose y Evan. El chico estaba impresionado; a pesar de conocerla, ahora pasaría mucho más tiempo allí. Tendría más cercanía con su familia, volvería a ver a su padre, a su hermano… Estar con Anne siempre era genial: trabajar con ella, convivir. Ahora que Alexander conocía su secreto, ya no temía que lo mirara mal.
Rose observaba la mansión con respeto. Era un lugar hermoso. ¿Cómo le gustaría vivir allí? Pero eso era algo imposible. Nadie de esa e