La noche había caído sobre la ciudad con una elegancia engañosa. Las luces del restaurante brillaban como joyas sobre la superficie del agua en la terraza, reflejando un lujo que, para Patrick, no era más que una fachada. Él no estaba ahí por el vino, ni por la vista. Estaba ahí por su hermana. Por Anne.
Llegó puntual, impecablemente vestido, con ese aire de calma controlada que siempre lo había caracterizado. Caminó entre las mesas con paso firme, y la vio antes de que ella lo viera a él.
Lane