Eran casi las nueve de la noche cuando Evan entró en su habitación del hotel. Aunque el día había sido largo y agotador, no podía quitarse de la cabeza la imagen de su hermana liderando la jornada. Anne había caminado segura, firme, escuchando a todos, dando instrucciones con una mezcla de dulzura y autoridad que desarmaba incluso a los más escépticos.
Se dejó caer sobre la cama y, luego de unos minutos en silencio, tomó su celular. Había una llamada pendiente. Su madre, Elizabeth, le había esc