Miraba a Alexander mientras desayunábamos. Sentía como si el tiempo no hubiera pasado, como si nada hubiera cambiado. Tenía miedo de volver a caer… dentro de mí aún vivían temores y resquemores.
—Dime, Anne, ¿qué clase de ropa quieres? Podemos ir al centro comercial que está a una hora o comprar en tiendas locales. Tú la vas a usar, así que debe ser tu elección —me preguntó, y salí del trance en el que me encontraba.
—Hace años que no venía de vacaciones… Me gustaría ropa de pequeñas boutiques