Me levanté muy temprano. Mi coche no estaba en el garaje; seguía aparcado en las oficinas de Alexander. Hoy sería la junta más importante desde que me convertí en la CEO de la empresa. Siempre había asistido a esas reuniones como parte del equipo directivo o en representación de mi padre o abuelo, pero hoy… hoy era diferente. Hoy era mi junta.
Me puse mi mejor traje ejecutivo: saco sastre, falda tubo cinco centímetros arriba de la rodilla, blusa de seda blanca y tacones negros de diez centímetr