60: La Visita del Demonio.
Un coche negro apareció en el camino de grava cuando el sol ya estaba alto brillando tras las brumosas nubes invernales. Me asomé a la ventana y vi a Beatriz bajar del vehículo, sola, vestida de rojo, con el cabello suelto sobre los hombros.
—¿Qué quieres? —Preguntó William, saliendo a la puerta antes de que ella tocara el timbre.
—Hablar. —Beatriz sonrió, pero fue una sonrisa fría, calculada. —En privado. Con Helena.
—No voy a dejarte sola con ella. —Espetó el rubio.
—No me da miedo. —Dije, ap