Narrado por William
La primera noche después del encuentro en el puente no dormí. Me quedé en la cama, con los ojos abiertos, escuchando la respiración de Helena mientras ella descansaba ajena a los monstruos que se agitaban dentro de mi cabeza. Su mano reposaba sobre mi pecho, y cada vez que su corazón latía, yo sentía como si fuera el mío el que bombeaba sangre por sus venas. El bebé, ese pequeño ser que aún no había nacido, se movía dentro de ella con una suavidad que me recordaba por qué lu