Capítulo 24
Ares se acercó con paso firme, su mirada no buscaba a nadie más que a mí. Se quitó el saco sin decir palabra y lo colocó sobre mis hombros con cuidado, como si supiera exactamente lo rota que me sentía por dentro.
Sus manos, cálidas y seguras, me cubrieron por unos segundos. Y en ese instante, por muy breve que fuera, sentí que no estaba sola.
—¿Qué haces aquí? ¡Tú no fuiste invitado a esta cena! —la voz de Xavier irrumpió como un trueno, y en un movimiento brusco me quitó el saco