Capítulo 25
Intenté llegar a la puerta, pero él me alcanzó antes. Me sujetó con fuerza y me lanzó contra la cama.
—¡Quítate la ropa! —ordenó con voz áspera, con morbo, como si yo fuera su propiedad y tuviera ese poder sobre mi.
—¡Váyase de aquí! —le grité con desesperación, lanzándole lo primero que encontré sobre la mesa de noche. Pero fue inútil, en un salto, me atrapó.
Me inmovilizó, presionando mis brazos contra el colchón, mientras su rostro se acercaba al mío. Su respiración caliente me h