Capítulo 76
—¡No voy a permitir que humilles mi nombre! —gritó Ares golpeando el brazo de la silla con el puño cerrado, sus ojos parecían saltar, su rabia lo consumía.
—¿Humillarte? ¿Por decir la verdad? ¡Mark no es tu hijo, Ares! ¡Y tú lo sabes! Acepte que lo dijeras por el riesgo que corría, pero ya no pasará.
—¿Que pensarán de mi? Que fui un idiota que reconoció un cachorro que no era suyo, además de ser un imbécil en silla de ruedas.
Intente calmarme, que entre los dos llegáramos a un acuerdo, mediar con el Ares que yo conocía.
—Por favor
—¡Ustedes son lo único que tengo! —me grito con la voz desgarrada a punto de quebrarse—. Es mi heredero, mi único legado. Si todos se enteran que no llevo mi sangre… ¿qué me queda?
—No puedes seguir asi y te estás destruyendo y te llevas a quienes te queremos —le dije, dando un paso hacia él—. Tienes que parar, Ares.
Sus ojos se endurecieron. La mandíbula se le tensó, se limpio las lágrimas que le salieron con brusquedad.
—Si descubro que estás