Desde que sus criaturas atacaron, nuestra batalla había comenzado, llevábamos un buen tiempo peleando entre nosotros, todos teníamos sangre y cortes por doquier.
Por alguna razón los que más me atacaban eran pequeños hombres verdes con uñas y dientes filosos como agujas. La verdad habían bastantes de ellos, aunque no eran fuertes, si me atacan más de dos a la vez es algo complicado, pero manejable.
Clavé una cuchilla en un duende, matandolo. Luego sentí algo colgarse de mi espalda y colocar u