Capítulo 56

Ella estaba ahí sollozando de rodillas en el suelo soltando lágrimas gruesas y dando hipidos. Se veía tan lamentable.

Tan ridícula.

Me acerqué lentamente a ella y con la vara apunté bajo su quijada y la levanté para que me viese.

Ella me miró llena de rabia, rencor y dolor. Solo pasaron unos minutos y sus ojos ya estaban hinchados.

-deja de llorar, inútil Prince-- a no, espera, acabo de volverte reina ¿verdad?

Me reí y puse mi mano en la cintura adoptando una postura confiada y relajada.

-se d
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